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Hechos sobre participación ciudadana y democracia directa

La democracia directa produce gente más informada y con más cultura política.

El poner en marcha mecanismos de participación reales hace que la gente se preocupe por las decisiones que tiene que tomar, y que por lo tanto se informe sobre ellas. Esto se observa sistemáticamente al comparar diferentes regiones de un mismo país con diferentes grados de democracia directa, o en procesos particulares como por ejemplo la votación del Tratado por una Constitución para Europa, comparando los países que lo votaron en referéndum y los que no.

En ocasiones se argumenta que no se deben crear mecanismos de decisión ciudadana, porque un posible bajo nivel cultural o de conocimiento político haría que se tomaran malas decisiones. Esto se ha argumentado tradicionalmente en contra del voto femenino, del voto inmigrante, del voto de la gente sin renta, etc. pero lo que se ha demostrado es que permitir a toda esa gente decidir ha sido precisamente lo que ha permitido que escaparan de su situación de desigualdad cultural y de derechos, o al menos que la mejoraran considerablemente.

M. Benz / A. Stutzer (2004), «Are voters better informed when they have a larger say in politics?», Public Choice 119, p. 31-59

La democracia directa es más efectiva para tomar decisiones que la representativa. Por ejemplo genera menos deuda.

Los proyectos disparatados y los gastos desmesurados suelen venir por parte de políticos electos en lugar de por procesos de participación ciudadana. Los estados de Estados Unidos con sistemas de iniciativas populares efectivos generan un 7% menos de deuda que los que no los tienen, y las regiones en Suiza con referéndum obligatorios para gastos públicos importantes gastan un 19% menos que los demás.

R.K. von Weizsäcker (1992), «Staatsverschuldung und Demokratie», Kyklos 45, p. 51-67

L.P. Feld / J.G. Matsusaka (2003), »Budget referendums and government spending: evidence from Swiss cantons», Journal of Public Economics 87, p. 2703-2724

J. G. Matsusaka (2004), «For the Many or the Few. The Initiative, Public Policy, and American Democracy» University of Chicago Press

La democracia directa protege mejor los derechos humanos y los de las minorías que la representativa

Estudios de todos los referéndum suizos durante treinta años muestran que los referéndum cuando tratan sobre aumentar los derechos de las minorías se aprueban aproximadamente un 25% más que los que tratan de temas generales. En concreto, el 80% de los referéndum de este tipo a nivel federal fueron aprobados.

Decisiones como eliminar el derecho a la vivienda de manera efectiva, el derecho de sanidad para las personas migrantes, o el iniciar guerras contra otros países, suelen darse a través de gobiernos representativos, y no en referéndum ciudadanos.

B.S. Frey / M. Goette (1998), «Does the popular vote destroy civil rights?», American Journal of Political Science 42, p. 1343-1348

En cualquier caso, la democracia directa no sustituye ni amenaza a la democracia representativa, la complementa. Y soluciona algunos problemas que no consigue la otra.

El año que más iniciativas ciudadanas se votaron en los diferentes estados con democracia directa de Estados Unidos, estas decisiones sólo representaron el 0,6% de todas las decisiones que tomaron los políticos en esos estados.

Las decisiones directas de la ciudadanía no sustituyen en ningún lugar del mundo el sistema político representativo, sólo lo amplían y mejoran. Tampoco pretenden ser la solución a todos los problemas, también se toman decisiones equivocadas a través de las decisiones ciudadanas, pero se reduce el número de las decisiones erróneas que se toman teniendo sólo un sistema representativo.

M.D. Waters (2002), «Initiative and referendum in the United States: a primer», Washington: Citizen Lawmaker Press

Si los ciudadanos son capaces de elegir entre políticos que toman decisiones buenas o malas para el país, deben ser capaces de elegir directamente entre buenas y malas decisiones.